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Un poco de coraje

Los actores de la IA nos han regalado otra semana vertiginosa.

Antoine HeftlerCofundador

Un poco de coraje

Los actores de la IA nos han regalado otra semana vertiginosa.

Sam Altman anuncia el fin del teléfono móvil y se alía con Jony Ive, el diseñador icónico del iPhone. Google impresiona con la traducción simultánea en Meet. Claude, el modelo de Anthropic, estrena piel. GPT-4.5 está en camino. Y en su estela surge una nube de guías de GEO y de plataformas que prometen a las marcas el primer puesto en los motores de IA, sin explicar nunca de verdad cómo.

En este ruido y esta furia, y en el estruendo anestesiante de los contenidos generados por la IA, hace falta coraje para mantener viva la llama de la singularidad de marca. Pero es LA condición para no desaparecer del nuevo mundo digital.

El combustible de esa llama, la materia prima de la IA, son las fuentes que utiliza para conversar con nosotros.

Y son ellas las que hay que cuidar, y mejorar sin descanso. Exigen un trabajo cualitativo, técnico, arquitectónico, estratégico y creativo. Se inscriben en el tiempo largo de la paciencia, de la organización, de los cambios culturales.

Y son ellas las que devuelven el saber hacer en comunicación al centro del juego.