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La llegada

Las marcas han construido durante mucho tiempo su identidad sobre mensajes controlados, pero la inteligencia artificial generativa sacude ese enfoque en profundidad y les ofrece, paradójicamente, una oportunidad inédita.

Antoine HeftlerCofundador

La llegada

Las marcas han construido durante mucho tiempo su identidad sobre mensajes controlados, pero la inteligencia artificial generativa sacude ese enfoque en profundidad y les ofrece, paradójicamente, una oportunidad inédita.

Más allá del consenso algorítmico, el cambio más profundo viene de los propios usuarios: la búsqueda se vuelve conversación; el usuario afina lo que pide, recoge el hilo de las respuestas de la IA y construye poco a poco su razonamiento… hasta crear, con ChatGPT, una neolengua hecha de expresiones, de códigos y de sobreentendidos.

Hablamos de prompt engineering, pero deberíamos llamarlo sencillamente el esperanto de la IA: una lengua practicada por 1 millón de personas en 2022, y por 400 millones hoy.

Ahora bien, la aparición de una lengua no se reduce a una serie de reglas gramaticales. Es el cimiento de una cultura nueva. Y, como toda cultura, impone sus referencias, sus usos, sus implícitos.

Las marcas, si quieren ser adoptadas, van a tener que entender pronto esos códigos. Una oportunidad única de explorar nuevos territorios de expresión, de reforzar el vínculo con sus audiencias y de integrar las IA generativas como palancas estratégicas.

En resumen, el reto para una marca ya no es proteger su ADN a cualquier precio, sino hacerlo vivir, asegurándose de que se exprese con justeza y coherencia en estos nuevos espacios.